¿Hay un festival de importaciones en la Argentina? Para CRISTINA KIRCHNER sí y para Alberto Fernández no. ¿Se están regalando las reservas del Banco Central? Para Cristina Kirchner sí y para Alberto Fernández no. ¿La inflación descontrolada que vive el país es generada por el endeudamiento? Para Cristina Kirchner sí y para Alberto Fernández no. ¿Debe haber un mayor recorte en el gasto público? Para Cristina Kirchner sí y para Alberto Fernández no ¿Hay intermediarios de las organizaciones sociales que están extorsionando a los beneficiarios? Para Cristina Kirchner sí y para Alberto Fernández también, pero con matices muy diferenciados entre sí. Todas estas indefiniciones programáticas entre el Presidente y su vicepresidenta están generando una tensión irresistible en los mercados, que no tienen idea cuáles de estas posturas terminarán imponiéndose en el Gobierno nacional y, por ende, retrasan cualquier proyecto de inversión que se encuentre en análisis.

La orden del Presidente a todo el Gabinete esta semana fue muy clara: continuar con la gestión cotidiana para bajarle el precio a las críticas de Cristina Kirchner y dejarla en una situación de oposición marginal. La idea es exhibir los resultados positivos que está dando la economía en algunas áreas y adjudicarlos al modelo aplicado por el Presidente, pese a las recomendaciones -con chicanas incluidas- de su vice. La jugada tiene sentido si lo que se busca es no escalar la pelea a niveles insostenibles para la gobernabilidad, pero también es cierto que Cristina está ocupada al cien por ciento por blindar a su tercio electoral con propuestas más radicalizadas que las de Alberto, lo que podría derivar en menos apoyos para el Presidente dentro del Frente de Todos.

En el Instituto Patria están convencidos de que en los próximos meses continuarán sumándose dirigentes que hasta ahora respondían indirectamente al albertismo, sobre todo en la estratégica provincia de Buenos Aires, que es donde se refugiará el peronismo kirchnerista si Juntos por el Cambio llega a la presidencia el año próximo. Cristina mantiene contactos directos con los ministros Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta -quienes podrían volver a disputar la intendencia en sus distritos- y también mejoró mucho la relación con Juan Manzur, el delegado de los gobernadores en la Casa Rosada. Si a eso se le suma que tuvo reuniones con los economistas Martín Redrado y Carlos Melconian -cercanos a SERGIO MASSA y MAURICIO MACRI, respectivamente- está más que claro que lo que está ideando Cristina es un plan de Gobierno y no una simple candidatura al Congreso nacional.

En diálogo con El Tribuno de Jujuy, un senador nacional que responde directamente a Cristina sostuvo ayer en off the récord que “cada vez más intendentes y gobernadores están coincidiendo con que el rumbo actual los llevará a la derrota y que sólo Cristina puede salvar el poder territorial de los caciques”. La expresidenta sabe que tiene un piso muy alto para meterse en un balotaje pero un techo muy bajo para poder ganarlo, pero hoy por hoy ninguno de sus delfines alcanzaría a ingresar en una segunda vuelta, pese a que si llegaran a alcanzarla tendrían más posibilidades que su jefa política.

Cristina levantó notoriamente el perfil y realiza declaraciones picantes casi todas las semanas, instalando así permanentemente la agenda de debate en la opinión pública. Meses atrás, la estrategia estaba centrada en utilizar a voceros informales como Oscar Parrilli, Andrés Larroque o Juliana Di Tullio para exponer a la expresidenta. ¿Este cambio tendrá que ver con una eventual candidatura presidencial de la vicepresidenta? Nadie lo sabe, aunque muchos especulan que su jugada terminará siendo buscar una banca en el Senado y posteriormente asumir la presidencia provisional del mismo. Puras especulaciones.

En su entorno afirman que -si Cristina termina peleando la presidencia- la competencia ideal sería contra Mauricio Macri, quien mantiene niveles de imagen negativos muy parecidos a los de la expresidenta. Ese escenario, hoy por hoy, parece de muy difícil concreción, ya que dentro de la infinidad de postulantes que tiene Juntos por el Cambio, Macri es uno de los que menos mide en las encuestas.

La vocera Gabriela Cerrutti descartó públicamente que haya un festival de importaciones en el país como había denunciado Cristina y aseguró que no habrá cambios en esa materia. La postura de Cerruti, que llamó golpista a un periodista sólo por preguntar por la relación de Cristina y Alberto, tiene mucha lógica desde la teoría económica, ya que es imposible generar exportaciones que atraigan dólares al país sin importar los insumos para la producción.

El mayor aumento en el nivel de importaciones no tiene que ver con las cantidades de productos que ingresan al país, sino con el fenomenal incremento de los precios en dólares en todo el mundo. Este fenómeno se está viendo en materia energética, alimenticia e industrial, fuertemente afectados por la invasión rusa a Ucrania.

La incertidumbre que sigue afectando al mercado cambiario y financiero está centrada básicamente en cómo se solucionará el desabastecimiento de gasoil y cuántos serán los recursos que se perderán por esta escasez. Si bien se trata de un problema mundial derivado del aumento de los precios del petróleo, son pocos los países tan afectados como éste. ¿A qué se debe esta situación? Básicamente a dos problemas: las raquíticas reservas del Banco Central para importar gasoil y la imprevisión de no tomar cartas en el asunto en el momento en el cual se veía venir este drama para la producción y la industria.

Los cortes de ruta que están realizando los transportistas en muchas partes del país agregan aún más complicaciones a la distribución de mercadería para el consumo y la industria. Desde la UIA, ya alertaron que hay riesgos de desabastecimiento en el corto plazo si no llega el gasoil y si no se levantan los retenes en los caminos.

Según estimaciones privadas, la inflación de junio volverá a rondar el cinco por ciento y detendrá así el proceso de disminución que había arrancado en abril. Este estancamiento, de continuar en julio y agosto, volvería a elevar todos los pronósticos INFLACIONarios para 2022.