Investigadores de Estados Unidos demostraron que aquellas personas no vacunadas contagiadas de la cepa Ómicron, desarrollan una capacidad de inmunidad corta y débil en el tiempo. Remarcan así la importancia de la vacunación masiva en todo el mundo.

dato. De haber continuado la tendencia de 2020

dato. De haber continuado la tendencia de 2020, con la variante ómicron la cantidad de muertes tendría que haber superado los 1.900 casos.

La vacunación es la mejor defensa. Sin importar ni cuándo ni dónde se pronuncie esta frase, se trata de la clave para prevenir y morigerar los efectos de cientos de patologías, aunque desde hace poco más de dos años el Covid-19 se lleva toda la atención. De acuerdo a estudios científicos, ahora se pudo confirmar que aquellas personas que se contagien con la variante Ómicron y no se encuentren vacunados, no generan una cantidad “deseable” de anticuerpos, por lo que la inmunidad es leve y muy baja, tras padecer la enfermedad.

Una investigación que llevaron adelante los institutos Gladstone y la UC San Francisco (Estados Unidos) demostraron que aquellos que no estén vacunados y se contagien de la variante Ómicron, tendrán poca inmunidad contra la enfermedad respiratoria en el largo plazo. La comparación se hizo también en contraste con aquellas personas vacunadas contra otras variantes del coronavirus, reafirmando la hipótesis de trabajo.

El informe surgió luego de realizarse una serie de experimentos en ratones, usando muestras de sangre de donantes infectados con la cepa Ómicron. El equipo de investigadores descubrió que la variante sólo induce una débil respuesta inmunitaria.

En cambio, el relevamiento de los individuos vacunados mostró que si bien la respuesta no fue del todo rápida y elevada, ayudó a reforzar la protección general contra una variedad de cepas de Covid-19. Insisten los especialistas así en la importancia y la centralidad de la vacunación como forma de protección masiva e inmunizar a la población.

Cómo fue la prueba

“En la población no vacunada, una infección con Ómicron podría ser más o menos equivalente a recibir una inyección de una vacuna. Confiere un poco de protección contra Covid-19, pero no es muy amplia”, detalla la doctora Melanie Ott, una de las responsables de la investigación, publicada en la revista científica “Nature”.

El equipo de investigadores examinó primero el efecto de Ómicron en ratones. En condiciones controladas, primero inocularon el virus original primigenio del Sars-CoV-2, luego la variante Delta y en otro grupo la cepa Ómicron. Observaron que aquellos que no se habían vacunado previamente, la respuesta inmunitaria no pudo conferir una protección amplia y sólida contra otras cepas.

Luego midieron la capacidad de sus células inmunitarias y anticuerpos para reconocer cinco variantes virales diferentes: la original del coronavirus (WA1), Alfa, Beta, Delta y Ómicron.

A continuación, el equipo de trabajo caracterizó la respuesta inmunitaria generada por las infecciones de Ómicron. En los ratones infectados esta variante, a pesar de los síntomas más leves, el sistema inmunitario seguía generando las células T y los anticuerpos típicos de la respuesta a otros virus.

En las conclusiones, los especialistas hicieron un apartado para ampliar la investigación, ante la imprevisibilidad y los cambios generados por las nuevas mutaciones del virus. De este modo Ómicron difiere de otras variantes en términos de síntomas e inmunidad, incluyendo la menor replicación. En otras palabras, esta cepa se caracteriza por alto nivel de contagiosidad y menor letalidad, lo cual se vio en todo el mundo.

La sangre de los animales no infectados no pudo neutralizar ninguno de los virus, es decir, bloquear la capacidad de cualquiera de los virus para copiarse. Las muestras de animales infectados con WA1 podían neutralizar el virus Alfa y, en menor medida, el Beta y el Delta, pero no la Ómicron.

Se comprobó que las muestras de ratones infectados con Delta podían neutralizar los virus Delta, Alfa y, en menor medida, Ómicron y Beta. Sin embargo, la sangre de ratones infectados con Ómicron sólo podía neutralizar únicamente esa cepa.

El equipo confirmó estos resultados utilizando sangre de diez personas no vacunadas que habían sido infectadas con Ómicron: su sangre no era capaz de neutralizar otras variantes. Cuando analizaron la sangre de 11 personas no vacunadas que habían sido infectadas con delta, las muestras podían neutralizar delta y, como se había visto en ratones, las otras variantes en menor medida.

Cuando repitieron los experimentos con sangre de personas vacunadas, los resultados fueron diferentes: los vacunados con infecciones confirmadas por Ómicron o delta mostraron la capacidad de neutralizar todas las variantes probadas, confiriendo una mayor protección.