Será desde el jueves y hasta el lunes entre las cero horas y las 6 de la mañana. La ciudad registró numerosos tiroteos en los últimos días.

Miami Beach decreta el toque de queda en medio de una ola de violencia por el Spring Break

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Las autoridades de Miami Beach declararon el lunes por la noche el estado de emergencia y ordenaron un toque de queda para controlar el caos y la violencia registrados durante el fin de semana en medio del “Spring Break” (vacaciones de primavera), que dejaron cinco personas heridas de bala.

El toque de queda entrará en vigor desde este jueves y se mantendrá hasta el lunes, y será entre las 12 de la madrugada y las seis de la mañana, precisó el Miami Herald.

“Nuestra ciudad ha pasado su tope final”, dijo el alcalde de Miami Beach, Dan Gelber, quien lamentó el número de recursos de efectivos policiales que las autoridades se debieron desplegar ante las multitudes que llegan a la ciudad por el receso primaveral.

“No queremos aquí el Spring Break, pero la gente sigue viniendo”, se lamentó Gelber, quien confesó que no tiene autoridad para cerrar las autopistas que la conectan con la vecina ciudad de Miami, como medida de prevención, agregó el medio.

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En el último fin de semana, la policía local decomisó 75 armas de fuego. El lunes, dos mujeres resultaron heridas de bala en un tiroteo ocurrido en la popular calle de Ocean Drive, al lado de la playa.

Las dos heridas se sumaron a otras tres personas que a primera hora del domingo fueron ingresadas por heridas de arma de fuego en hospitales de Miami Beach.

El año pasado, las autoridades también decretaron el toque de queda ante el caos ocasionado por el “Spring Break” luego de que una persona muriera, más de un millar fuera detenida y se decomisaran drogas y un centenar de armas de fuego.

Preventivamente este año, el alcalde de la ciudad ya había prohibido del 7 al 21 de marzo la venta y consumición de bebidas alcohólicas en Miami Beach a partir de las 2 de la madrugada.

Los vecinos de Miami se dicen hartos de la llegada de miles de jóvenes descontrolados.

“Yo también fui joven, lo entiendo, pero no tienen en cuenta a la gente que vive aquí”, lamentó en diálogo con la AFP Anita Cheek, de 52 años. “Se emborrachan, vomitan en el suelo, dejan botellas en todos lados, hacen todos estos bailes locos”, agregó. “Tengo muchos vecinos que dicen que están dispuestos a mudarse por culpa de esto”, contó.