Aún le queda mucho camino por recorrer en su lucha por recuperar su independencia, pero al menos siente que ha recobrado su libertad de expresión.

Aunque ella misma reconocía hace unos días que este solo era el comienzo y que quedaba un largo camino por recorrer a la hora de recuperar la independencia económica y legal que le fue arrebatada hace 13 años, lo cierto es que Britney Spears (39) ha ganado mucha seguridad y confianza en sí misma desde que, hace unas semanas, prestara declaración en el juzgado para arremeter contra su padre Jamie y otros responsables de su “abusiva” tutela.

Y, sobre todo, como aseguran fuentes de su círculo más cercano, la princesa del pop ha dejado de ser tan permeable a las manipulaciones que, hasta hace no tanto, le hacían creer que era necesario e imprescindible ceder el control total de su vida, incluidas sus finanzas, a su padre, quien ha sido acusado no solo de someter a su hija (recordemos que hasta la obliga a llevar DIU), sino también de despilfarrar buena parte de su patrimonio.

“Desde que Britney alzó la voz y habló en la corte, las cosas han cambiado mucho. Ya ha ganado un poco más de control sobre su vida y siente que se ha quitado un buen peso de encima. Ahora se siente libre al menos para decir abiertamente lo que piensa“, ha señalado un informante al portal de noticias ‘E! News’.

“Todos sabemos que jamás seré capaz de olvidar todo lo ocurrido y seguir adelante con mi vida hasta que haya dicho todo lo que necesito decir. ¡No estoy en absoluto cerca de terminar! Se me dijo que me quedara callada ante tantas cosas y durante tanto tiempo… Pero ahora siento que por fin estoy en el camino correcto“, escribía la propia Britney en una de sus últimas publicaciones de Instagram.

Una de las razones que también explican este ejercicio de autoafirmación reside en la estrategia “más agresiva” que ya ha empezado a desplegar su nuevo abogado, Mathew Rosengart, para retirar a Jamie Spears de la tutela y, en último término, para acabar con ella. De hecho, ya hemos podido verla hasta conduciendo sola (y haciendo alguna que otra cosilla ilegal también), lo que parece indicar que poco a poco va recuperando algunas de las libertades de las que llevaba años sin disfrutar.