Muchos se reconvirtieron como bares, pero no les resultó suficiente para sobrevivir. En el sector, señalan a las fiestas clandestinas como una de las principales preocupaciones.

Protocolos. Con diversas medidas de higiene y seguridad

Bailar en una discoteca hasta el amanecer es una imagen de tiempos pasados, que pocos saben cuándo volverá a ocurrir. Mientras que en Europa comenzaron a levantar las restricciones y abrir boliches, bares y restaurantes, en Argentina el panorama, por ahora, es muy diferente.

De acuerdo con datos brindados por la Federación de Entidades de Discotecas de la República Argentina (FEDRA), prepandemia había unas 4.000 discotecas en todo el país. Hoy se calcula que cerró definitivamente el 40%, y que por lo menos hay un 10% más pronto a seguir ese camino.

Restricciones

La segunda ola y las nuevas restricciones son para el sector de los boliches bailables un terrible enemigo. De todas maneras, la Federación presentó diversos protocolos para que se puedan reabrir los locales con los cuidados necesarios.

“Ese protocolo en algunas provincias ya está aprobado. Es el mismo que se utilizó en el verano en la costa, con burbujas y grupos, y funcionó bien”, aseguró Rodolfo Di Pinto, presidente de Fedra. “Hoy hay tres sectores fuertes que dependen de nuestra actividad: por un lado, los gastronómicos; por otro, los espectáculos públicos, en los cuales se encuadran los shows, dj, etc., y el personal de seguridad. Todos están pasándola mal”, sentenció Di Pinto.

Lo cierto es que hoy, con las restricciones dispuestas al menos hasta el 21 de mayo, la posibilidad de que los boliches abran se ve lejana.

En los últimos meses, muchos lugares se reconvirtieron como bares, y pudieron funcionar con capacidad reducida, con la inversión que eso implicó. Sin embargo, a algunos no les alcanzó para sobrevivir.

“Nos preocupan el pago de sueldo y los jornales, los alquileres que algunos están en dólares, el costo de los servicios, el pago de impuestos y los aranceles”, agregó Di Pinto, quien aseguró que sin funcionar es muy difícil de sostener la actividad.

Clandestinas

Otro tema que mantiene en vilo al sector es la competencia desleal que se da hoy con el funcionamiento de fiestas clandestinas, aperturas ilegales, etc. Las autoridades sostienen que allí está el problema de los contagios y no en boliches donde se controla la capacidad.

El protocolo que presentaron, el cual fue adaptado para las necesidades de cada provincia, plantea en líneas generales que cada local establecerá la ocupación máxima para que se respete el distanciamiento social, el uso obligatorio de tapabocas en los recintos cerrados, redistribución de mesas, la disposición de barreras físicas de ser necesario, en la pista de baile señalizar el suelo con una cuadrícula para lograr mantener la distancia necesaria, establecer un sistema de reservas online, control de temperatura, entre otras medidas.

El último cierre conocido de una discoteca fue El Bosque, muy famoso en Quilmes, que tras 29 años en funcionamiento y tras haber abierto durante la pandemia con capacidad reducida, no logró mantenerse a flote.