El lunes salió a la venta la versión 2020 del iPhone SE, un equipo que combina el cuerpo del iPhone 8 con el cerebro del 11 Pro. Su precio arranca en los U$S 400.

“HOME”. El iPhone SE recupera el botón central con lector de huellas, extinguido desde el iPhone X.

Cuando en 2016 los fabricantes de teléfonos celulares se pavoneaban con pantallas cada vez más grandes y que ya no cabían con tranquilidad en una sola mano, Apple, siempre disruptivo, entró a la cancha con una propuesta del pasado: el iPhone SE, un equipo de 4” que parecía una miniatura al lado de sus contemporáneos que ya rompían la barrera de las 5”.

Los de Cupertino avanzaron seguros hacia el “pasado” y recuperaron las características principales del iPhone 5, un equipo de dos generaciones anteriores a la actual en ese momento, que era la familia del iPhone 7. El resultado fue un teléfono elegante, con cierto aire retro, compacto, cómodo, a muy buen precio y, por sobre todas las cosas, un éxito de ventas.

Cuatro años después, Apple repite esa jugada magistral de volver sobre sus propios pasos, revolver el baúl de los recuerdos (y seguramente de los componentes que sobraron de la fabricación de antiguos teléfonos) y vuelve al mercado con la versión 2020 del iPhone SE, un pequeño monstruo con cuerpo de iPhone 8 pero con cerebro de iPhone 11 y 11 Pro, el procesador A13 Bionic, el último y más poderoso de la marca de la manzanita.

Contra la corriente

Entre 2016 y 2020 ha pasado mucho en el mundo de los móviles: las pantallas han seguido creciendo y se han vuelto “infinitas”, sin botones y con mínimas interrupciones visuales. Pero el SE, como su antecesor de 2016, nada contra la corriente y recupera los bordes superior e inferior de los iPhone 7 y 8, así como el botón central que es a su vez el Touch ID, el lector de huellas digitales.

“SPECIAL EDITION”. El iPhone SE 2016 retomaba el diseño del iPhone 5. Con el el mismo nombre, revive ahora el 8.

La pantalla es una Retina HD de 4,7” y, al igual que el iPhone 8, tiene un marco envolvente de aluminio que une la parte delantera con la trasera, también de cristal sintético.

Ya casi no se ven nuevos teléfonos sin dos o más cámaras traseras. El iPhone SE vuelve al origen con una sola cámara de 12 MP gran angular y una apertura f/1.8 para tomas con poca luz.

A pesar de no contar con dos cámaras, el nuevo SE permite el modo retrato (con fondo desenfocado), una cualidad que logra a través del software y de su chip A13 Bionic. Este modo puede usarse también en el modo selfie, con la cámara frontal de 7 MP f/2.2.

La cámara principal permite grabar videos en 4K a 24, 30 o 60 fps, mientras que la frontal lo hace en HD de 1080p a 30 fps.

“HOME”. El iPhone SE recupera el botón central con lector de huellas, extinguido desde el iPhone X.

La reducción del tamaño es también reducción de la duración de batería. Comparado con el iPhone 11, el SE corre con la desventaja de una capacidad de 1.821 mAh frente a los 3.110 mAh del 11. Según el fabricante, tiene una autonomía de hasta 13 horas de reproducción de video, 8 de streaming y 40 de audio. El SE 2020 es compatible con carga inalámbrica.

Por lo demás, no hay grandes diferencias con el iPhone 8 y a simple vista podrían tranquilamente confundirse, si no fuera por los colores: el SE viene en negro, en blanco y en rojo. Otra diferencia con el 8 es el almacenamiento interno: el nuevo viene en versiones de 64, 128 y 256 GB, mientras que el iPhone 8 venía sólo en dos: 64 y 256 GB.

Sin duda, lo más destacable y lo que será su gran estandarte es el procesador A13 Bionic (el más poderoso en un smartphone, según Apple) que, combinado con sus 3GB de memoria RAM (1GB más que el 8) y su chip de gráficos dedicado, permite correr juegos y aplicaciones de realidad aumentada sin interrupciones.

Para algunos puede ser el equivalente a ponerle un motor Lamborghini al chasis de un Fiat 600. Y probablemente lo sea, pero habrá que ver qué dice el mercado de este móvil con un precio que arranca en los U$S 400, frente al siguiente con el mismo chip, el iPhone 11, que cuesta desde U$S 700 y que no termina de convencer a la crítica