La epidemia avanza y preocupa la cantidad de casos que presentan complicaciones. El Siprosa adoptó nuevas disposiciones.

CONTROLES. A las personas que presentan síntomas se les analiza la sangre y las funciones renales y hepáticas.

Hay que estar en muy buen estado para hacerle frente. Por algo, al dengue le llaman la enfermedad “rompehuesos”. La fiebre altísima, los dolores de huesos y de articulaciones y la posibilidad de que el cuadro pueda complicarse preocupan cada vez más a los pacientes. Y a las autoridades del Siprosa, que dispusieron que a todas los que lleguen con síntomas de la patología les hagan estudios más exhaustivos. Y, ante cualquier señal de que algo no anda bien, queden internados.

La epidemia de dengue -que ya suma casi 900 infectados en la provincia- ha mostrado esta vez más gravedad que en brotes anteriores. Por primera vez se han notificado fallecidos por la enfermedad que transmite el mosquito Aedes aegypti.

“En general, es una patología que no suele presentar complicaciones. Sin embargo, no estamos ante una enfermedad banal. El paciente puede deshidratarse o descompensarse. Se puede agravar un cuadro por una comorbilidad. A todo el que llega con síntomas de dengue le pedimos estudios de sangre; analizamos glóbulos blancos, plaquetas, glucemia, la función renal y el hígado. Habilitamos los fines de semana los laboratorios de las zonas donde hay casos de dengue para poder cubrir la demanda”, explicó Luis Medina Ruiz, secretario Ejecutivo Médico del Siprosa.

El funcionario admitió que el avance del dengue es preocupante. “Cuando comenzó la cuarentena por covid-19, teníamos la esperanza de que la gente iba a aprovechar el tiempo en casa para eliminar los criaderos de mosquitos. Pero el aislamiento tuvo el efecto contrario, y se enfermaron familias enteras”, reconoció.

“Hoy más que nunca es necesario tomar conciencia y eliminar los cacharros. Debe ser una acción de toda la manzana; y ayudar al vecino que tal vez no pueda hacerlo solo. En esta lucha es muy importante la participación de la comunidad”, insistió.

Qué pasa con el test

En los centros asistenciales uno de los reclamos más frecuentes de los pacientes es que ya no les hacen análisis para confirmar por laboratorio la patología. En el contexto de una epidemia como la actual -señala Medina Ruiz- ya no es necesario hacer test a todos los enfermos. Si clínicamente una persona tiene ciertos síntomas y vive en una zona donde ya hay casos, los médicos determinan que tiene dengue. Sólo hacen estos test a pacientes internados, que tienen comorbilidades, embarazadas, menores de cinco años, adultos mayores, personas que hayan tenido la enfermedad alguna vez o que residen en sectores donde no hay circulación viral. Esta explicación no conforma a muchos pacientes, que terminan acudiendo a laboratorios particulares para saber con un análisis si tienen o no el mal. El estudio les cuesta entre $ 2.000 y $ 6.000.

La bioquímica Susana López de Caillou, referente de dengue en Tucumán entre 1998 y 2018, explica que hay distintos análisis para confirmar la enfermedad. Todo depende del momento en que se encuentra el paciente. La prueba PCR es útil porque permite saber si alguien tiene la patología y el serotipo del virus con el que está infectado (el dengue tiene cuatro serotipos). La única limitación es que sólo dará positivo en caso de que el paciente esté incubando la enfermedad y hasta cuatro o cinco días después de que aparecieron los síntomas.

Las otras evaluaciones son conocidas como la IgM (pueden detectar los anticuerpos hasta 10 o 15 días después de haber tenido la enfermedad) y las IgG (permiten saber en cualquier momento si alguna vez en tu vida estuviste en contacto con el virus del dengue. “Saber qué serotipo del dengue nos afectó es fundamental porque en caso de una segunda infección con un tipo diferente una persona puede desarrollar el cuadro grave de la enfermedad”, puntualizó López.

Hay 888 tucumanos infectados: sólo en el fin de semana se sumaron 60 casos nuevos

El fin de semana Tucumán sumó más de 60 casos de dengue, principalmente en la zona de la capital y de Yerba Buena. Ya hay 888 tucumanos infectados con la enfermedad que transmite el Aedes aegipti. Estamos en el pico de la epidemia, según aifrman las autoridades. Cientos de agentes sanitarios recorren a diario los barrios más afectados para concientizar a las familias sobre la importancia de eliminar los recipientes en desuso, detalló el doctor Luis Medina Ruiz. En los últimos días se llenaron más de 50 camiones con cacharros, que fueron trasladados al basural de Pacará Pintado. Las municipalidades de la capital y de otras ciudades realizan fumigaciones en los distintos barrios. Las autoridades recomiendan a la población usar repelente, descacharrar en las casas y, sobre todo, que ante cualquier síntoma de fiebre o dolor de cuerpo consulte al médico.