Experiencias que ilustran padecimientos.

EN CUARENTENA. Cecilia Alicata y sus amigas se encuentran aisladas en su casa en Sicilia, en el sur de Italia.

Desde que se declaró la alerta roja, en Italia se vive “como en tiempos de guerra, nadie sale, nadie entra, no hay vuelos, ni trenes ni ómnibus, la vida es difícil”. De esta manera, Federico Williams, un tucumano que reside en Lombardía hace 30 años, describe cómo es la vida diaria en Italia a causa del coronavirus.

“Nunca pensé que podía vivir una situación como esta, hace dos semanas llevábamos una vida tranquila y hace 10 días todo cambió, a partir del avance descontrolado de los contagios”.

Williams realizó un video que difundió a través de Facebook, para sus amigos y para todos los que viven en Argentina, con tono de advertencia y sugerencia en materia de prevención. “Aquí es una situación límite, extrema, quiero que tengan en cuenta esto porque el coronavirus va a llegar a la Argentina. La situación es irreal, están cerrando colegios, negocios; no se trabaja durante tres semanas, sólo se puede trabajar desde la casa”, contó.

EN VIDEO. Federico alertó sobre la situación en Italia por Facebook.

Y siguió pintando un panorama casi dramático: “no podemos salir, el contagio es increíble, hay más de 10.000 casos y 800 muertos. A los niños hay que tenerlos en casa, deben salir lo menos posible, casi no tienen vida social”. “Esto va a llegar a la Argentina, lo digo para que tengan cuidado, especialmente pensando en la cultura del ‘aquí nunca va a pasar’. Estamos a 12 horas de viaje, no es nada, y una vez que llegue puede causar daños tremendos. Hay que estar atentos, hacer todo lo que diga el Gobierno y tomar medidas propias. Al virus hay que ganarle tiempo, porque lo que pasa en Italia es de terror”, advirtió.

“Pensemos, Italia parece un país en guerra, y estamos en el primer mundo , y puede pasar en la Argentina, hagamos lo posible para atenuar los efectos del coronavirus”, finalizó.

Medidas extremas

Cecilia Alicata llegó a Milán hace dos meses y días después viajó a Sicilia, una isla en el sur de Italia, donde vive con su hermana Ana Alicata.

Según la tucumana, las medidas para evitar el contagio en Italia son “extremas”. “Con la cuarentena muy pocos negocios atienden y se cancelaron todos los eventos. Es difícil hasta ir a los supermercados, donde solamente se puede pasar de a 10 personas y estando a un metro de distancia” reveló.

Cuando Cecilia llegó a Italia en año nuevo, con intenciones de mudarse, jamás imaginó que dos meses después el coronavirus se cobraría la vida de más de 800 personas en ese país y asilaría a millones de ciudadanos.

La emergencia llegó al sur italiano cuando el Gobierno determinó que la zona roja alcanzaba a todo el país. Desde ahí, cualquier persona que circule por la calle debe tener autorización policial firmada y explicar a dónde se dirige. “Los italianos son fatalistas, son muy diferentes a los argentinos, salen con barbijos no te quieren saludar, en la calle no se puede circular porque la policía no lo permite. Creo que esta medida es insostenible, nos tienen presos”, denunció.

A pesar de todo, la tucumana explicó que frente a la pandemia, ella y sus amigas mantienen una “actitud positiva” y destacó que tanto el Gobierno como los medios de comunicación italianos exageran la situación.

El día a día en cuarentena

Cecilia cambió completamente su forma de vivir y la restricción de no poder salir de su casa y ver a sus amigos, complica su día a día.

“La información llega minuto a minuto: hoy se emitió un comunicado de las autoridades de que no se puede ni siquiera caminar por las calles. La mayoría de las oficinas públicas están cerradas y atienden con restricciones, los lugares para ir a comer cerraron y no se puede usar el transporte público”, explicó.

Sin embargo, ni ella ni sus amigas dejan que el pánico paralice sus actividades. “Lo estamos viviendo como argentinas, creo que los argentinos estamos habituados a la inseguridad, al dengue y a la gripe A entonces la verdad que lo vivimos con mucha naturalidad”, afirmó.

A pesar del aislamiento, aprovechan los momentos en los que se les permite salir para ver a sus amigos. “Cuando nos permiten salimos, tratamos de que el virus no nos detenga de hacer cosas como compartir el mate y juntarnos. A pesar de todo creemos que hay que tener una actitud positiva y no paralizar nuestras vidas”, destacó.

La tucumana hizo hincapié en que los italianos son “fatalistas” y explicó cómo se vive en el sur del país: “no hay problemas de gravedad pero estamos prevenidos. El problema de Sicilia es que la situación puede llegar a ser complicada porque no hay centros médicos y ante una emergencia no hay infraestructura hospitalaria para atender a muchas personas”.

En su casa Cecilia recibe a mujeres argentinas y les repite constantemente la importancia de no entrar en pánico. En vez de acudir al supermercado a comprar mercadería para todo el año y evitar el contacto con otros, como sus vecinos, intentan seguir con normalidad. “A las chicas trato de calmarlas y les digo que los medios exageran, hay latinos en Italia que mandan mensajes y dicen que estamos muriendo y no. Estamos vivos”, sentenció.

La Gaceta Tucumán