Ícono de las pasarelass internacionales, falleció en Buenos Aires, según confirmó su hija . Personalidades del mundo de la moda la recordaron en sus redes sociales.

Nació en Flores pero triunfó en París y allí se convirtió, en una de las musas del Christian Dior, Givenchy e Yves Saint Lauren, brillando en la pasarelas como la argentina durante los años 70. Su fallecimiento fue confirmado por su hija Jésica Azulay, quien contó que Dior está prepararon en París un homenaje para este fashion week.

Tenía solo 15 años. Creció con necesidades y vivió en mundo sin WhatsApp ni Google. Su crecimiento, la información adquirida y los conocimientos llegaron por otros medios. Recortes de diarios y revistas, apilados e intercalados, formaron la montaña de sueños con los que Kouka Denis se magnificó. Los mismos recortes que la llevaron a escapar de Flores, su lugar, el barrio en donde sus padres solo podían asegurar que la comida no faltase. Pero no había más.

María Haydeé Gaspar de Acuña se hizo llamar Mónica Lezica. Más tarde, con el correr de los años, el reconocido Kouka Denis arribaría a su vida.

Por qué Kouka?

Manuel y Adoración, sus padres, eran inmigrantes: él portugués y ella española. Durante su luna de miel en Buenos Aires, la ciudad los cautivó. Primero decidieron recorrer el país, comprando unas hectáreas en Chaco. “Mi mamá me llamaba Cuca, con ‘c’. Le pregunté por qué, y era por un pájaro de allá, del campo, que cantaba ‘cu-cá, cu-cá’. Cuando viajé a París se transformó en Kouka”.

Toda su vida fue un milagro. Desde su arribo a la capital francesa, Kouka no paró de cosechar éxitos. Fue la modelo preferida y musa inspiradora de Hubert de Givenchy, Yves Saint-Laurent y Thierry Mugler, ubicándola en un lugar privilegiado dentro de la moda argentina. En su arribo a París, vivió en la casa de la hija de Paul Claudel, el gran escritor y poeta francés, donde “aprendí a soñar en colores. Sueños verdes esmeraldas impresionantes y colorados intensos como la sangre de un toro”, dijo.

Un pasaje y una estadía en París que obtuvo gracias a un concurso del periódico Le Quotidien. Convocaron a 100 chicas y solo ganó una. Ella. Viajó sola y los primeros días se alojó en un hotel. En la primera fiesta que fue invitada, un señor muy alto llamó su atención. No le quitaba la mirada de encima. “Monsieur Givenchy”, se presentó. “Era mi cuento de Cenicienta. Estaba feliz, él me pidió que me quedara y mi madre me lo permitió”, contó Kouka.

Cuando Christian Dior falleció (1957), Yves Saint Laurent quedó en lugar del diseñador. De 150 modelos de la colección, 80 eran de él. Me vio en fotografías de Vogue y le pidió por mí a Givenchy, que no me quería prestar. Pero Saint Laurent (él la llamaba ‘mi princesa inca’) insistió y me fui con él. El día que se presentó la colección, frente a la prensa, me puso una camelia en la cabeza y dijo: ‘A partir de ahora, Kouka es mi musa inspiradora y mi mannequin vedette’. Yo lloraba. Estuve 14 años con él”, detalló.