El testigo vip aparece mencionado en una compleja maniobra para conseguir inversores para un negocio de biodisel.

Leonardo Fariña, el testigo vip de la denominada Ruta del dinero K, fue denunciado como parte de un complejo entramado de estafadores. Siendo testigo protegido, y sin poder realizar negocios, buscó inversores para el proyecto de una planta de biodisel que nunca se concretó, le sacó millones de pesos a las víctimas y desapareció sin previo aviso.

La denuncia presentada a principios de diciembre ante el Juzgado Criminal y Correccional 19 relata cómo se llevó adelante una maniobra para quitarle dinero a vecinos del Complejo Mirabilia, en Palermo, donde Fariña vivió como testigo protegido. Después de casi dos años dentro del Programa, “rodete” pidió mudarse a estos edificios ya que podía alquilarle el departamento a un amigo. Se trata de Marcelo Gallelli, quien figura en el contrato y legajos como la persona que le arrendó la casa, según la documentación reservada a la que pudo acceder El Destape.

El denunciante, cuyo nombre se mantendrá en reserva, acusó a Ariel Scaparro – amigo del “valijero – como la cabeza de la red de estafas pero pidió apuntar contra los coautores, partícipes y encubridores. Tres nombres aparecen en la denuncia: el de Gallelli, el de Scaparro y “Jorge Leonardo”, miembro del Programa de Protección de Testigos e Imputados.

Según relató el estafado en su denuncia, de la que tuvo vista este medio, la operación en su contra y contra otros vecinos comenzó en noviembre de 2018. En el complejo de edificios, donde hay 251 departamentos, hay un bar interno donde suelen mantenerse reuniones. A fines de ese año, empezó a aparecer el “señor Jorge Leonardo junto a su amigo Marcelo Gallelli” con quienes compartió mesas en ese lugar. O sea, Fariña y el amigo que le alquiló el departamento en esas torres de Palermo.

El denunciante narró que Fariña le presentó a Scaparro “como un hombre de negocios, activo en la noche” y empezaron “una relación cordial que fue avanzando”. Tanto “Ariel como Jorge Leonardo se mostraban como multimillonarios, dueños de sociedades y realizaban gastos fastuosos” con invitación a comidas y gastos exuberantes pagados en efectivo. Llamativo, ya que “rodete” no tenía trabajo ni ingresos propios más que los que le brindaba el Programa de Protección de Testigos, que le otorgó bastantes beneficios durante los casi tres años que estuvo en él, pese a que la ley sólo permite seis meses.

Después de algunas noches compartidas, Jorge Leonardo le manifestó que estaba viviendo ahí desde mediados de año sin contrato, en el departamento de Gallelli y en enero de 2019 “empieza a hablar de negocios y manifiesta poder conseguir soja para entregársela a su amigo Ariel Scaparro y cobrar una comisión de intermediación y financiamiento”, relató la víctima de la estafa.

Si bien la denuncia no tiene el apellido de “rodete”, la víctima contó que, dado el avance de su relación cordial y de negocios, le “solicitó que le firme un contrato de locación como si él estuviera viviendo en mi unidad funcional para ser presentado ante el Programa de Protección de Testigos e Imputados”. Todo cierra.

Como testigo protegido, Fariña presentó ante el Programa un proyecto de Biodisel. En el mismo, que consta en documentos secretos a lo que accedió El Destape, explicó que “la irrupción de la producción de biocombustible y su demanda creciente tanto en el mercado local como en los internacionales, ha impulsado los precios de los granos al alza y atraído inversiones para transformar dicha materia prima rural, otrora exclusivamente alimenticia, en combustibles capaces de impulsar a buena parte del parque automotor, de transporte y agrícola”. Curiosamente, se trata del mismo proyecto “vendido” a la persona que denuncia una gran estafa.

El proyecto presentado ante las autoridades del Programa dependiente del ministerio de Justicia, por entonces en manos de Germán Garavano, incluye apartados para objetivos, materiales y métodos para llevarlo adelante, resultados y discusión, conclusiones, precios, cuadros comparativos, la situación actual de la industria y el nexo con la producción agropecuaria entre varios detalles más.

Según pudo reconstruir El Destape, Fariña consiguió a sus inversores de una forma muy particular. Al no tener fondos propios ni trabajo, realizó mesas de póker en su primer departamento como protegido, en Villa Devoto, donde pagaba US$1315 mensuales, según reveló este medio. Allí vivió desde agosto de 2016 y por dos años y fue el lugar elegido para hacer el nexo con las futuras víctimas, que fueron sus vecinos del Mirabilia a partir de mediados de 2018.

Con el proyecto en mano y un vínculo que se hizo más compacto entre ellos, el estafado definió sumarse como tercer socio para el proyecto de “una planta de biodisel que empezaría a construirse en la ciudad de Vedia” en Buenos Aires. Según le dijeron, generaría una ganancia de 500.000 dólares por mes con un mínimo garantizado de 362.000 dólares. Había dos negocios, uno de ellos se dividía en un 75% para Ariel y el restante 12,5% para Fariña y 12,5% para el estafado. Esto fue , sostuvo la víctima, una puesta en escena para que simular que estaban “en igualdad de condiciones” para que los estafadores “se llevaran todo lo entregado y transferido por mi”.

El hombre, que no detalla el monto de dinero entregado a la dupla acusada, relató que una vez que hizo la transferencia de fondos a la cuenta de Scaparro, “la relación con Ariel empieza a degradarse cada vez más”, con excusas para evitarlo y amenazas para que no se acercara a la planta en Vedia.

Si bien la participación en el Programa de Testigos Protegidos no le permitía hacer negocios a Fariña, según contó la supuesta víctima, ésto jamás le fue notificado y la participación de “rodete” fue imprescindible ya que fue quien realizó y corrigió un préstamo o contrato de mutuo mediante el cual se hizo el aporte del capital, “lo que demuestra activa y premeditada participación por parte del mencionado”.

Hecha la transferencia y encaminados en el proyecto de una planta que fue presupuestada en US$ 1.275.000, comenzaron a pedir más dinero por corrimientos del presupuesto. Puntualmente “necesitaban 70.000 dólares más para concluir la planta, para lo que consiguieron a una tercera persona” que aún no se sumó a la demanda.

En la denuncia se asegura que la planta de biodisel iba a funcionar el 30 de julio de 2019 pero a octubre de ese año “no había señal de que estuviera cercana a terminarse”. Descubierta la maniobra, detalló, “Jorge Leonardo se escapa en forma definitiva del departamento del complejo Mirabilia” para mudarse a otro lugar con su nueva pareja y no volver a aparecer.

Fariña se caracterizó por pasar más de 40 meses dentro del Programa, cuando la ley permite sólo seis y le costó al Estado al menos $7.567.812 (declarados), sin contar los gastos operativos, los autos de custodia y los sueldos de los efectivos de seguridad destinados a cuidarlo. Estos millones se gastaron en alquileres, autos, seguros, comida, prepagas y llenar de muebles la casa de su padre, en La Plata.

El Destape.