Hace una semana usurpó un terreno en el loteo cerrillano Los Paraísos con su esposa y tres hijos. Pide no ser desalojado y reclama una solución habitacional.

Esta mañana un hombre se cosió la boca con alambre y se encandenó a la puerta del Instituto Provincial de la Vivienda para reclamar una solución habitacional para él, su mujer y sus tres hijos. Se trata de Julio Romero, de 31 años, quien por Radio Salta dijo hoy que no tiene dónde vivir y no le quedó otra opción que protestar cociéndose la boca con un alambre y encadenándose en la entrada del organismo de vivienda de la Provincia.

Admitió que usurpó un terreno del loteo cerrillano Los Paraísos y ahora teme ser desalojado y no tener a dónde ir.

Por su parte, autoridades del IPV recibieron a Romero y le explicaron que “el grupo familiar tiene inscripción desde septiembre del 2018 y participó de dos sorteos de lotes sin salir preadjudicado” pero le pidieron no sostenga la usurpación ya que eso podría traerle sanciones a su postulación.