Terminó la espera para el desentierro del Carnaval

Seguramente como ocurre todos los años, la ruta nacional 9 con dirección al norte jujeño se verá colapsada por la cantidad de vehículos que con ocupación plena se dirigirán al verdadero reino del Carnaval, la Quebrada de Humahuaca.

Allí, desde Volcán a Humahuaca, los festejos se suceden con gente bailando en las calles, peñas y fortines cubiertas de talco, papel picado, serpentina y espuma, al ritmo de una música alegre que contagia a todos.

Ayer a la tarde ya se podía apreciar a numerosas personas en la terminal esperando tomar un colectivo que las lleve a la Quebrada. En su mayoría eran jóvenes y cargaban grandes mochilas e iban a ganar los mejores lugares de los numerosos campings que hay en esa zona. También había un número importante en cercanías de la exterminal, en barrio Cuyaya, subiendo a combis con la intención de llegar más rápido y viajar un poco más cómodo.

Algunos tenían la esperanza de conseguir alojamiento en algún residencial, casa de familia o en lo de algún amigo, pero ya iban con la idea de que los hoteles y hostales tendrán cubierta toda su capacidad con personas que llegarán de distintos lugares del país y del mundo en su gran mayoría.

Pero era una preocupación secundaria comparada con la de querer disfrutar cada minuto del Carnaval 2019, no perder ni un instante y hacerlo junto a amigos o familiares.

Pero en el resto de la provincia también se celebrará el desentierro del diablo, que se realiza en horas de la tarde. Aunque las ciudades y barrios no sean en toda su superficie escenarios para bailar y lanzar papel picado y toda la “artillería” carnavalera. Pero muchos de sus concurrentes lo hacen con el mismo entusiasmo que los del norte, con la tranquilidad de estar cerca de sus casas y allegados.

Todos con la misma alegría y las ganas de compartir hasta el martes que viene -aunque algunos lo extienden por un par de fines de semana más- momentos por los que esperan gran parte de un año.